Los Notarios también pueden equivocarse. Desde una errata en el DNI hasta un error en la denominación de la finca o del firmante

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En el artículo 153 del Decreto de 2 de junio de 1944 por el que se aprueba con carácter definitivo el Reglamento de la organización y régimen del Notariado se permite subsanar algunos términos en los documentos notariales ínter vivos. La doctrina y resoluciones de la Dirección General del registro y del Notariado lo extienden, como por ejemplo en la Resolución de 1 de agosto de 2018, de la Dirección General de los Registros y del Notariado, en el recurso interpuesto contra la calificación del registrador de la propiedad de Madrid n.o 29, por la que se suspende la inscripción de una escritura de liquidación de sociedad de gananciales, aceptación, adjudicación de herencia y entrega de legados, a supuestos de moráis causa.

Los errores materiales, las omisiones y los defectos de forma padecidos en los documentos notariales ínter vivos podrán ser subsanados por el Notario (la subsanación es la voluntad del TS) autorizante, su sustituto o sucesor en el protocolo, por propia iniciativa o a instancia de la parte que los hubiera originado o sufrido. Sólo el Notario autorizante podrá subsanar la falta de expresión en el documento de sus juicios de identidad o de capacidad o de otros aspectos de su propia actividad en la autorización -en este caso no está firmado y eso no se puede subsanar. Por otro lado, tenemos que ver si es posible identificar al interviniente – aunque al no estar firmado ya se desprende su no voluntad para adherirse al Acuerdo (mencionando correctamente al poder y los datos suficientes permitiendo su identificación -.

Para realizar la subsanación se atenderá al contexto del documento autorizado y a los inmediatamente anteriores y siguientes, a las escrituras y otros documentos públicos que se tuvieron en cuenta para la autorización y a los que prueben fehacientemente hechos o actos consignados en el documento defectuoso. El Notario autorizante podrá tener en cuenta, además, los juicios por él formulados y los hechos por él percibidos en el acto del otorgamiento.

La subsanación podrá hacerse por diligencia en la propia escritura matriz o por medio de acta notarial en las que se hará constar el error, la omisión, o el defecto de forma, su causa y la declaración que lo subsane. Cuando sea imposible realizar la subsanación en la forma anteriormente prevista, se requerirá para efectuarla el consentimiento de los otorgantes o una resolución judicial.

firmado ya se desprende su no voluntad para adherirse al Acuerdo- (mencionando

aunque al no estar

correctamente al poder y los datos suficientes permitiendo su identificación)

En este caso no es un error en un no del DNI o en el apellido sino que la identidad es de

una persona completamente distinta. Habría que ver si coincide su identidad de alguna forma pero, de no ser así, no podría subsanarse si de la lectura de la escritura se desprende alguna duda acerca de la identidad. Solo cabría subsanación si es posible corregir dichos datos (con la conformidad de todo el mundo – a través de un instrumento separado con todas las formalidades) si aparecen en el poder o si el acuerdo se ha adoptado por la sociedad a través de Estatutos (finalidad de la Sociedad), contrato previo entre el resto de las sociedades de la Holding-elevar a público un contrato previamente firmado por los socios-, pacto parásociál entre la Sociedad (Resolución de 21 de abril de 2003, de la Dirección General de los

Los requisitos generales de la escritura son: comparecencia, exposición, parte dispositiva, otorgamiento y autorización. El Reglamento Notarial dedica a la comparecencia y capacidad de los comparecientes los artículos 156 a 169 respecto a los sujetos actuantes y al Notario autorizante, quien es cada uno de aquellos y su identidad. El otorgamiento se regula en los artículos 193 y siguientes del Reglamento Notarial y se refiere a la ratificación formal del consentimiento (en este caso, con la subsanación, estaría inventando la voluntad del otorgante dado que no ha firmado la conformidad con la escritura y el artículo 153 no pretende modificar, suplir, presuponer o eliminar declaraciones de voluntad que están exclusivamente reservadas a las partes y que, al implicar verdadera prestación de consentimiento de naturaleza negocial, solo de ellas o de sus representantes pueden proceder.).

156. 4.o El nombre, apellidos, edad, estado civil y domicilio de los otorgantes, salvo si se tratare de funcionarios públicos que intervengan en el ejercicio de sus cargos, en cuyo caso bastará con la indicación de éste y el nombre y apellidos.Se expresará la vecindad civil de las partes cuando lo pidan los otorgantes o cuando afecte a la validez o eficacia del acto o contrato que se formaliza, así como en el supuesto del artículo 161.
En la comparecencia de los representantes podrá indicarse como domicilio el del representado o el de la sucursal, agencia o delegación que constituya su centro de trabajo, y en la comparecencia de profesionales colegiados, que intervengan por razón de su profesión, podrá indicarse como domicilio el de su despacho o estudio.
5.o La indicación de los documentos de identificación de los comparecientes, a salvo lo dispuesto en el artículo 163. Igualmente deberá hacerse constar el número de identificación fiscal cuando así lo disponga la normativa tributaria.En particular se indicarán los números de identificación fiscal de los comparecientes y los de las personas o entidades en cuya representación actúen, en las escrituras públicas relativas a actos o contratos por los que se adquieran, declaren, constituyan, transmitan, graven, modifiquen o extingan el dominio y los demás derechos reales sobre bienes inmuebles, o a cualesquiera otros con trascendencia tributaria.

157. Las circunstancias identificativas de los otorgantes o comparecientes se harán constar por lo que resulte de los documentos de identidad aportados y en su caso de sus manifestaciones.

Artículo 193. Igualmente darán fe de que después de la lectura los comparecientes han hecho constar haber quedado debidamente informados del contenido del instrumento y haber prestado a éste su libre consentimiento.

Si dividimos los datos personales en subjetivos (nombre y apellido, la filiación, el estado de familia, la fecha de nacimiento) -peligrosos de subsanar sin la concurrencia de los demás intervinientes- y objetivos (documento personal, la nacionalidad, la profesión, el domicilio).

En nuestro caso, la apoderada acude en representación indirecta de leña Sociedad. A efectos de identificación en estos casos el artículo 165 del Reglamento Notarial establece que:

“Cuando alguno de los otorgantes concurra al acto en nombre de una Sociedad, (…) se expresará esta circunstancia, designando, además de las relativas a la personalidad del representante, el nombre de dicha entidad y su domicilio, datos de inscripción y número de identificación fiscal en su caso, e indicando los datos del título del cual resulte la expresada representación. El representante suscribirá el documento con su propia firma, sin que sea necesario que anteponga el nombre ni use la firma o razón social de la entidad que represente”

Si bien es cierto que, si pudiese identificarse gracias al poder y, además, que en la escritura se haga referencia a su identidad y datos quedando claro que es una errata (podría haber alguna duda respecto a la posible subsanación -aunque dado que la errata es el nombre completo del firmante no parece que pudiese hacerse) el artículo 27 Ley del Notariado establece que “serán nulos los instrumentos públicos: (…)

3.o Aquellos en que el Notario no de fe del conocimiento de los otorgantes, o no supla esta diligencia en la forma establecida en el artículo 23 de esta Ley, o en que no aparezcan las firmas de las partes y testigos cuando deban hacerlo, y la firma, rúbrica y signo del notario”.

Por otro lado, el error no es subsanable ya que genera la nulidad del contrato, como así se establece en la Resolución de 21 de abril de 2003, de la Dirección General de los Registros y del Notariado, en el recurso gubernativo interpuesto por don Santiago Chicano Wust, contra la negativa del Registrador de la Propiedad número 1 de San Javier, don Constancio Villaplana García, a inscribir una escritura calificada de «elevación a público de documento privado de compraventa y herencia», en virtud de apelación del Registrador.

Esta doctrina se utiliza en multitud de países declarando nulos, rechazando su validez como instrumentos públicos, a los “no (…) firmados por el notario, alguno de los otorgantes sin indicar el motivo de la omisión…”

Por tanto, aunque pudiese subsanarse la “errata” del nombre, no puede hacerse igual respecto a la firma. Siendo la escritura nula deberán acudir de nuevo todos los intervinieres y firmar una nueva. Dado que es una escritura nueva, podría acudir el que otorgó el poder.

No obstante, no estaría de más analizar el poder dado que cabe la posibilidad de que el mismo fuese otorgado únicamente para ese acto (incluido el día) y pudiera incluirse que la razón del mismo (firmar la Escritura Pública en un sentido concreto). Si no, en el supuesto de que fuese un poder general deberíamos plantear su revocación.

Registro de la Propiedad

El Registrador no debe inscribir la escritura sin esta contiende defectos (sean o no subsanables). No obstante, la inscripción no convalida los actos o contratos que sean nulos con arreglo a las leyes, como así lo establece el artículo 33 LH ya que no tiene virtudes sanatorias.

Por otro lado, si podrían producir determinados efectos (ejemplo, frente a terceros de buena fe).